Jose Bohr, Arrau y Punta Arenas

//Jose Bohr, Arrau y Punta Arenas

Jose Bohr, Arrau y Punta Arenas

A propósito del libro Sueño de Amor sobre película homónima.

Por André Jouffé

Patagonia Film Commission

 

El diez de diciembre del 2018 fue presentada en la Casa Colorada, patrimonio nacional, el libro de “Sueño de amor: Historia de una película en los albores del cine sonoro latinoamericano”, realizado por el académico e historiador Luis Horta, cineasta con estudios de especialización en restauración cinematográfica en la Universidad Nacional Autónoma de México, UNAM, y Magíster en en Teoría e Historia del Arte de la Facultad de Artes de la Universidad de Chile, realizador además de varias películas que han recorrido varios festivales de renombre internacional.

Fue grabada en 1935 en México y cuenta una semi ficción sobre la vida del compositor Franz Liszt, quien fue representado por Claudio Arrau (posteriormente Premio Nacional de Artes), siendo éste el registro más antiguo del músico chileno.

Subrayamos, no es un libro en el cual Punta Arenas tenga un rol protagónico, sí deja constancia de su permanencia en esta ciudad y sus trabajos, traducidos en sobre todo, fragmentos.

Horta ha estado presente en la Muestra de Cine Polo Sur, organizada anualmente por la Agrupación Cultural Proa.

Un detalle que no es menor: la presentación del libro que será obsequiado a instituciones afines, trae en su interior un DVD con la película, lo cual constituye un valioso tesoro para quien lo posea.

Otro, el lugar elegido fue el Museo Casa Colorada, construida en 1769, patrimonio nacional, de la cual su propietario hasta la fecha de su fallecimiento, el conde de la Conquista, Mateo Toro y Zambrano sale para ir al Tribunal del Consulado para presidir el 16 de septiembre de 1810 la firma de la Independencia de Chile. Es más, años más tarde albergaría en 1817 a don José de San Martin y a don Bernardo O´Higgins después de la batalla de Chacabuco. El Presidente Argentino Fernando de la Rúa y su par chileno, Ricardo Lagos, la reinauguraron durante su mandato. El color se debe a que en 1888, la pintaron totalmente con tierra roja, retocada posteriormente hasta hoy en día.

Gabriel Cea, cineasta magallánico, presente en la Casa Colorada, señala haber acompañado a Horta tras los pasos de Bohr en sus visitas a Punta Arenas y que con Ronald Radonich, también fueron al antiguo cine en Porvenir.

Horta comenta que tras producir una serie de exitosos largometrajes, Bohr toma dineros que había podido recaudar y los invierte en una película que sale de sus esquemas y que coincide con la presencia de Claudio Arrau en Méjico.

No fue el debut en el séptimo arte del pianista cuyas cualidades histriónicas son extraordinarias y bien pudo optar por la carrera de actor. Arrau debuta en el film “Tu hijo (1934)”, y lo muestran ejecutando el piano en un acontecimiento social en una trama de enredos de pareja.

El Diario Ilustrado titulaba que Arrau había recibido la suma de 25.000 pesos mexicanos por acceder a la película de Bohr.

Horta explica que el pianista venía de Europa dispuesto a darse a conocer en Estados Unidos y la puerta era México. Tampoco era muy famoso en su continente americano. Dicen que intervino el guión, Eva Limiñana, pareja de Bohr como asimismo el propio Claudio Arrau.

Eva Había sido alumna del maestro alemán Martin Krause, discípulo directo de Liszt, igual que Arrau. Eduardo de la Vega muy crítico del film señala que “Bohr lo hizo por complacer a Eva que por gusto propio”.

Arrau por su parte ya era reconocido en el mundo como el mejor intérprete del húngaro. Seguramente en la cumbre, diez años más tarde, jamás habría participado en este proyecto.

Sin embargo Horta destaca un hecho desconocido: “el pianista distante, hosco y solitario, frecuentemente ejecutaba en forma gratuita en actos concurridos por gente humilde y era muy sensible en lo social”.
Si bien es cierto que la comparsa de la historia, que se supone transcurre en Europa, lo contraproducente es que todos los actores y extras parecen mexicanos por mucho que se disfracen de indios, condes y campesinos. Menos Arrau, cuya semejanza con el compositor y pianista es notable; era un chillanejo delgado, irreconocible veinte años después.

Eduardo de la Vega sostiene que “el film mostró las limitaciones de Bohr, porque es una pesadilla de languidez y cursilería”.

Como desagravio muchos críticos señalaron que tuvo la virtud de ser una de las primeras cintas sonoras de Latinoamérica.

En lo personal, me entretuvo, quizás picado por la curiosidad.

Encontrada y restaurada por la Cineteca Universidad de Chile en conjunto con la Universidad Autónoma de México, tras 10 años de investigación, la publicación basada en la cinta y es el primer texto editado en Chile sobre este director. Además, el libro inaugura la colección que Cineteca Universidad de Chile dedicará al cine patrimonial, enfocada a la divulgación con fines educativos de las artes audiovisuales locales.

José Bohr nació Bonn en 1901 y falleció en Oslo en 1994. Fue nacionalizado argentino  y recorrió América dirigiendo filmes, actuando y componiendo música que más adelante sería interpretada por Carlos Gardel. También trabajó en “Sombras de Gloria”, la primera película sonora hablada en español y la cual le valió un Oscar honorífico de la academia.

En la actualidad, Bohr es recordado como uno de los mayores productores de cintas entre los años 30 y 50. Solo en nuestro país rodó y musicalizó 16 películas del total de setenta a su haber. La más popular en Chile, “El Gran Circo Chamorro” (con Eugenio Retes y Malú Gatica- que incursiono en el cine mejicano y hollywoodense con bastante aceptación), y restaurado en 2016 por la Cineteca Universidad de Chile en conjunto con la Fundación Séptimo Arte.

Luis Horta, presentó la publicación, acompañado por el Periodista y Crítico de Cine Daniel Olave, autor de textos como Chile v/s Hollywood (1996) y Pantalla Prohibida (2001).

Algo de historia:

Después de ser exhibida en los años 30, se pierde su rastro hasta 2014 cuando Luis Horta, Coordinador de la Cineteca, realizó una extensa investigación que lo llevó a la Filmoteca de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) donde se encontraba la única copia de la mítica película.
Al ser hallada, la Cineteca de la Universidad de Chile en conjunto con la UNAM y financiada por el actual Consejo Nacional de las Culturas, comienza un proceso de restauración y digitalización para repatriar el filme.

Es así como en 2017 la Cineteca realiza el reestreno mundial de “Sueño de Amor”, logrando el reencuentro y valoración de nuestro patrimonio audiovisual.

Bohr y Magallanes

La importancia de Bohr en Magallanes fue tal, que el teatro Municipal, candidato a Patrimonio Cultural de Punta Arenas, lleva su nombre. En 1976 fue distinguido como Ciudadano Ilustre y todos lo recuerdan como el autor de la música y letra del Himno a la capital de la Patagonia.

Horta se concentra en el Bohr con Arrau y su filmografía

En 1919, Bohr funda con Antonio Radonich la Magallanes Films Co. y se aventuran a producir una película de ficción, Como por un tubo, comedia de equívocos de veinte minutos de duración, con argumento y dirección de José Bohr y fotografía de Radonich. Al año siguiente dirige el cortometraje Mi noche alegre, parodia de los films de Chaplin, que  resulta un fracaso de público. La empresa se disuelve, y Bohr  se asocia con Esteban Ivovich para formar la Patagonian Films, sello responsable de El  desarrollo de un pueblo, o Magallanes de ayer y de hoy, documental  que realiza en 1920 con ocasión de las fiestas conmemorativas Cuarto Centenario del Descubrimiento de Magallanes. La presencia en la ciudad, con motivo de los festejos, de la compañía cómica Mendoza-Serrano, da pie para que Bohr le proponga a su director la filmación de una película. Su director acepta y en apenas dos semanas -rapidez para filmar que será una de sus particularidades a lo largo de toda su carrera de productor y realizador-, se rueda la comedia festiva Esposas certificadas. La reacción, tanto del público como de la prensa local, y la crítica, es bastante fría.

La pareja de socios Bohr-Ivovich viaja días después del estreno a Santiago, y recibe algunos encargos oficiales para filmar vistas de la industria minera y salitrera. Bohr es contratado enseguida para filmar una gira diplomática del ministro de Relaciones Exteriores que lo lleva a Brasil, Uruguay y Argentina. Al término de ella, decide quedarse en Buenos Aires, donde vive su hermano Juan. Inicia así el vasto periplo que lo llevará, en más de veinte años de trayectoria artística, a convertirse en una célebre personalidad internacional del cine y el espectáculo, antes de regresar a Chile, en 1942.

El destacado cineasta magallánico, Patricio Riquelme (Mala gente del norte) está trabajando un guion de un amigo sobre Bohr joven para un cortometraje.

Fue efectivamente en esta ciudad cuando comenzó su precoz carrera cinematográfica y musical, componiendo canciones entre las cuales figura el himno “Punta Arenas”, tocando el piano para películas mudas y realizando sus primeros trabajos fílmicos antes de cumplir la veintena.

Por algo, pese a sus residencias en Argentina, México y Noruega, aparte de su patria, Bohr por expresa voluntad pidió que sus cenizas fuesen esparcidas en el Estrecho de Magallanes, lo que finalmente se cumplió en agosto de 1994, luego de repatriar sus restos desde Oslo, en el otro extremo del mundo.

Lo trágico en el cumplimiento de deseos, fue que por una mala maniobra las cenizas quedaron adheridas al rotor de la nave, a los pasajeros y la menor parte, a merced del viento.

2019-03-24T09:54:16+00:00 Diciembre 17th, 2018|Sin categoría|

About the Author:

Leave A Comment